lunes, 6 de junio de 2016

Virtud 27 – Pasión por Dios -




Virtud 27 – Pasión por Dios

«Enamorarse de Dios es el mayor idilio que existe; buscarlo, la mayor de las aventuras; encontrarlo, el mayor logro del ser humano».

         Una pasión por Dios: “Señor, por favor mueve a mis hijos a tener almas que te buscan y corazones que se aferran a ti apasionadamente.” (Sal 63:8)

Pasión por Dios. Amamos a Dios de corazón, con nuestra alma, nuestra mente y nuestras fuerzas. Ansiamos tener una relación personal e íntima con Jesús, emular cada vez más Sus atributos y vivir Su amor.
Empleamos palabras para comunicar pensamientos y sentimientos. Es importante escoger las palabras adecuadas para expresar nuestros valores. Si además entendemos lo que quieren decir esas palabras, nos resultará más fácil verbalizar e interiorizar el significado de esos valores. Examinemos la frase pasión por Dios.
Pasión por Dios es una afirmación muy potente. Una de las definiciones de pasiónn es: entusiasmo intenso o afición vehemente a algo. Por eso, cuando decimos que estamos apasionados por Dios declaramos abrigar un intenso entusiasmo por Dios, una afición vehemente a Él.
Algunos sinónimos de pasión son emoción, celo, deleite, fervor, deseo, hambre, sed, ilusión, convicción, impulso. Cuando decimos que estamos apasionados por Dios nos referimos a que tenemos anhelo, hambre, sed y apetito de Dios, a que sentimos un entusiasmo por Él que nos motiva, un ardor, una emoción y, por supuesto, amor.
Cuando le preguntaron a Jesús: «De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante?», en Su respuesta se percibe mucha intensidad. Dijo: «Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas». Esa es una declaración sumamente apasionada.
 Los cristianos estamos llamados a amar a Dios con todo nuestro ser, con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas. Se nos insta a manifestar un amor abundante, profundo y cabal, un amor total que implica darlo todo, el 100% y más.
Ansiamos disfrutar de una estrecha relación personal con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios tiene un carácter relacional. Se comunica, ama, interactúa con nosotros; y en la medida en que respondemos, llegamos a conocerlo mejor.

Señor Amado, que mis  hijos  y yo sepamos enfrentar desafíos y lo importante que es conocer el carácter de Dios , quién eres, a través de Su Palabra, de la oración y de la meditación, y puedamos apasionarnos leyendo tu palabra, anhelando el espíritu santo y  buscando tiempos de oración en secreto.


 Padre Santo, abre mis ojos para ver, mis oídos para escuchar y mi corazón par saber cuál es tu plan y tu voluntad para mi vida, para guiar correctamente a mis hijos.

 Pon en mis hijos y en mí, un corazón que te ame con toda el alma, mente y fuerzas y te sirva cada día con  pasión por Ti y por tu obra. Que puedamos buscarte, que seas nuestra prioridad y  primer amor; que la pasión por Ti sea evidente en nuestras vidas, actitudes, caminar diario y en todo lo que emprendamos.
Amén y Amén.. lo creo y espero..

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